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Augurio elemental

jueves, 21 de mayo de 2020

La pandemia esta resultando un duro golpe a “lo establecido”, allí donde se quiera mirar. También esta poniendo de manifiesto las deficiencias y postergaciones de temas importantes en las sociedades.

Más allá de buscar a los responsables inmediatos de estas grandes carencias, que claramente existen, quisiera ampliar en algo la observación para intentar demostrar que no solo se trata de gobiernos fallidos, ni de nombres propios, ni empresarios o financistas sin escrúpulos. Por el contrario, esto es algo que viene de mucho tiempo atrás y que casi mecánicamente se fue agravando hasta llegar al colapso actual. En este sentido los actuales responsables tienen la opción de empeñarse en seguir con la misma tendencia o parar a pensar y comenzar con acciones que vayan en otra dirección.

Se puede regresar hasta el siglo 14, para poner un momento artificioso de inicio, y comenzar a ver un proceso que no se detuvo y que se acelera. Me refiero al intercambio de personas, de mercaderías, culturas, etc. Más allá de las desparejas condiciones de ese intercambio, ciertamente se dio. Así el planeta se fue conectando de muchas formas de manera creciente.

Los signos que ese proceso fue tomando generó luces y sombras, pues siempre las cosas podrían haber sido de otra manera.

Para dar algunas pinceladas de este devenir se pueden mencionar pocas situaciones que sirvan para ver la dinámica a la que hacemos mención.

Al atender por áreas y países y se verá que esa tendencia a generado cierto progreso, pero a un costo innecesario. Los lugares con riquezas, a medida que fue necesario se fueron expoliando y explotando, eso generó hambrunas, deterioro ambiental y posteriores migraciones que fueron rebalsando las ciudades y sus medidas de higiene, vivienda, salud, etc. En ese proceso se fueron vaciando los campos y otras áreas a fin de encontrar en las grandes metrópolis algo del paradigma que alimentaba toda esta historia: realización, progreso, trabajo, comida, consumo como ideal de felicidad, etc. Ese paradigma alimentaba al comercio, al dinero y a la concentración para ganar más y tener más poder. Así sin ningún escrúpulo las industrias de los países se fueron minimizando y se concentró la producción en áreas de mayor beneficio por mano de obra barata y otras facilidades. Se re-alimentaba la desocupación, el deterioro del medio ambiente, se generaba hambre, pero ahora ya en las grandes ciudades...

Todo esto que es conocido y observable cotidianamente es un proceso mecánico de acumulación, no solo de riquezas en pocas manos, sino de otras cosas... Acumulación de descontento, acumulación de personas, acumulación de carencias en áreas criticas, acumulación de deudas, de insalubridad, de armas, de asinamientos, de resentimientos, acumulación de natalidad y mortalidad en la pobreza... Todo esto es una buena parte de la actualidad y puede que la pandemia sea una gota más o sea la gota que derrama el vaso.

Más allá de esto, se puede augurar, que el colapso continuará, pues a la “forma” que contiene al Mar de la Historia, ya no le queda espacio para seguir acumulando...

Como puede ser que tanto dinero, petróleo, ingeniería, experiencia, poder, armamentos, portaviones, reservas federales, paraísos fiscales, sofisticaciones idiotas, reyes y notables, universidades, ciencia y tecnología, gente creída de su superioridad y miles de etcéteras, cómo puede ser que, a todo eso, una “partícula de polvo” lo ponga en jaque... ¿pero qué es esto?

Digámoslo de una vez: No se trata del poder del virus, se trata de que el poder estuvo priorizando lo secundario y postergando lo esencial!!!

Nosotros cambiamos y nos acomodamos a la distancia social, a la cuarentena, a la “nueva normalidad”... Pero los poderosos ¿qué van a cambiar?

No importan sus riquezas si están sentados en ellas, en el medio del mar. Ni siquiera el poder importa, si lo pueden ejercer solo ante la arena del desierto. El dinero y el poder son “útiles” si hay un contexto humano...
Nosotros, los millones, somos ese contexto. Somos los que le dan algún significado a todo eso, ahí está nuestra debilidad, pero también nuestra fortaleza!

Lo que más hace falta  hoy, es un cambio de mentalidad, sin una renovada conciencia, lo que hoy sucede, solo se agravará.
Solamente el cambio mental permitirá ir hacia otro destino.

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