Se utiliza la palabra “mito” para calificar hechos alejados de la verdad o de lo que es “posible”, pero también la lectura de los antiguos mitos introduce a vislumbrar verdades universales que escapan a la razón y que muestran otras posibilidades para el ser humano.
Por ejemplo, en uno de ellos, se hace referencia a un tipo de memoria profunda o trascendente que convive con la vida vulgar y su memoria. El olvido de esta memoria “verdadera” se produce a instancias de “beber” el agua del rio Leteo y se recupera al hacerlo de las aguas del otro rio, llamado Mnemosina...
No hay que subestimar las “ocurrencias”, muchas no llevan a ninguna parte, pero mezcladas entre ellas, también llegan señales de lo trascendente. Fue por estas cosas que a algunxs se les "ocurrió", aun temerosos y sin razón, acercarse al fuego y luego... sabemos todo lo que sucedió!!
Milenios después llamaron a esa “ocurrencia”: Prometeo y así se fue llenando de dioses y otras figuras el “cielo” que contemplaban los humanos, como afuera de sí mismos, hasta que, hace muy poco tiempo, llegaron nuevamente mensajeros con mensajes y sin ropaje alguno, nos dijeron: todo eso que se cantó y relató, está adentro de ustedes, búsquenlo...
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