Sobre la actualidad

domingo, 15 de febrero de 2015

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No haré comentarios sobre ningún hecho en particular, los hay totalmente repudiables y también otros dignos de adhesión. Intentaré salirme de todos los temas que englobados en el término “actualidad” se podrían considerar; tampoco rozaré las disputas de intereses que hoy se plantean desde distintas particularidades.

Me propuse hacer el ejercicio de buscar explicaciones sobre el momento sin repetir lo que se dice en los diversos canales informativos.

Es observable que en todos los casos no se aclaran los temas Predialogales que como trasfondo de las opiniones y posturas muestran distintos intereses de parte. Razón que lleva a que un hecho determinado para unos signifique una cosa y para otros lo contrario. Esta disputa en verdad es de predialogales -valores, intereses y creencias que son el “telón de fondo" de las escenas que se ven- que tienen su punto de apoyo en “noticias” o “informaciones” que ponen ante la adhesión o el rechazo, obviamente respondiendo también desde un propio trasfondo predialogal.

Desde cierta distancia intentaré mirar los acontecimientos actuales como partes de la historia. Mejor aún, de un relato de la historia. Específicamente en las últimas semanas se ha dicho por ahí, que “se destapó una olla” donde se guardaba “lo peor”, en alusión a hechos recientes conocidos por todos. No creo que sea así, es decir no creo que sea sólo un aspecto “malo” del sistema, una particularidad o “enfermedad” parcial de una parte de la República, -como les gusta decir-. Por el contrario creo que se desvistió lo que está detrás de los decorados de las actuaciones y parlamentos de sus actores. Detrás de los discursos, posturas y del abusivo uso de las palabras “el bien común”. En definitiva no se mostró lo peor, entendido como que todo lo demás es lo mejor ¡se evidenció el verdadero “corazón” del sistema o su “sistema nervioso”!

Hablar de “sistema”, nos exime de atribuirle responsabilidades a las facciones o a sus partes, no para negarles grados de ella, sólo como ejercicio de distancia que busca así el cambio de perspectiva y tal vez una diferente comprensión sobre los acontecimientos.

Entonces si se observa como sistema o maquinaria es allí que se observan errores y mal funcionamiento. Hechos que no se modificaran sustancialmente en la coyuntura sólo por la acción de cambiar sus piezas o engranajes, pues esas nuevas piezas o engranajes, aun pudiendo ser de una mejor calidad en su composición, tarde o temprano quedaran expuestos al mal funcionamiento general y de distintos modos correaran la misma suerte que sus antecesores.

Por ejemplo, las intrigas, los negociados, los secretos, decir algo y hacer otra cosa, la violencia de diferentes tipos, son acciones generalizadas, no únicamente en política o medios. En este contexto, se le da un trato a la población de “público” que asiste a una representación teatral que oculta lo que está detrás de los decorados que es en definitiva lo que realmente les interesa a quienes montan el espectáculo.

Todos los “actores” de esta gran obra de teatro se benefician rápidamente y en muchos casos de manera impúdica, mientas el público, la gente en su gran mayoría debe esperar generaciones para conocer pequeños mejoras en su calidad de vida.

Por diferentes razones, no es momento de planteos utópicos para dar respuesta a lo urgente, sin embargo las soluciones a lo urgente, además de la necesidad que la motiva, contienen en sí alguna dirección, algún para qué.

Ya se ha planteado desde el Humanismo en muchas ocasiones, responder a lo urgente con medidas que apunten a la Democracia Real, forma que implica a través del voto que los ciudadanos participen directamente en muchos aspectos de la vida democrática. Plebiscitos o referéndums vinculantes, elecciones de jueces y comisarios y de otros aspectos que permitirían avanzar hacia una democracia real y no formal como la que conocemos.

Es evidente para muchos a estas alturas que la República, la forma democrática de gobierno, nos permite solamente elegir cada dos años a gente que no conocemos muy bien y que esto sólo lo podemos hacer de algún sector de los poderes, ya que no podemos elegir a los jueces, ni sabemos quiénes son. Se nos habla de la independencia de los poderes entre sí, pero que tipo de relación tienen con los ciudadanos? También son independientes de los ciudadanos? La justicia es ciega, se dice, pero el que lee la fría letra de los códigos, la mira desde algún lugar y TODOS tienen un “lugar” queremos saber cual es en cada caso ese lugar para apoyar o no a los que se proponen para integrar la justicia.

Avanzar en este sentido necesariamente irá disminuyendo lo que está detrás de los decorados!

Las negativas a estas propuestas intuyo que se apoyan en querer mantener para sí ciertos privilegios, ciertas zonas oscuras. También se pueden negar a esto porque subestiman a la población, somos público y nos quieren únicamente mientras dura la función.

Obviamente no se escucha a nadie asumir algo por el estilo, pero si se oye el argumento del costo económico que implicaría hacer estas mejoras. Pero a la luz de lo que se gasta ya para que funcione mal, es un argumento que no tiene seriedad y sirve desde lo “razonable” para ocultar las anteriores motivaciones.

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Sabemos que la República Argentina es un proyecto que incluye un pasado, un territorio, millones de habitantes. Hay regiones diferentes, oficios, edades, profesiones y muchos aspectos más que nos diferencian. Políticos, industriales, trabajadores, comerciantes, jóvenes, niños, ancianos, sexos diferentes, etc.

Todos estos componentes tienen sus formas de relación y también más o menos interdependencia. Es decir en distintos grados se relacionan y necesitan. Esta dinámica no se puede discutir, si bien es difícil advertir en todos los casos la dependencia mutua, con observar un poco se hace evidente. Por ejemplo no podrían vivir los políticos solos en un país, ni los industriales, ni los ricos. Tener ese sueño es sólo fantaseo, pues al llegar a la heladera por ejemplo se observará multiplicidades de acciones humanas de distintos campos que se sintetizan a la hora de tomar algo del refrigerador.

Esto es así vivimos en un territorio que se diferencia de otros, dentro de él nos diferenciamos por distintas cosas y también nos relacionamos de diferentes formas, pero nos necesitamos de alguna manera.

Pero si observamos el paso del tiempo, advertimos que hay componentes diferenciados que el tiempo cambió y que otros nuevos aparecieron. Hace unos años nadie se diferenciaba como ingeniero nuclear o genetista ni había expertos en computación. Así como otros tantos que ya no son parte del presente, por ejemplo lavanderas a la orilla del agua, aquel otro que prendía manualmente las luminarias de la ciudad, etc.

Vemos entonces que los componentes del país van cambiando, algunos ya no están y otros tantos van haciendo su aparición. Es decir este asunto de diferenciarnos en funciones es dinámico, cambia.

Ahora retomando el tema de la interrelación o simplemente relación entre todos los componentes. Dijimos que no se podía negar la existencia de los mutuos vínculos que existen, aun admitiendo grados y matices en todo esto. Sin materias primas no hay alimentos que luego se venden y consumen, tampoco industrias que procesen la materia hacia todo tipo de objetos. No hay gobiernos sin votos de ciudadanos, justicia sin leyes y sin legisladores, etc.

Entonces, así como se vio que las diferenciaciones iniciales del proyecto de país fueron cambiando y continúan haciéndolo, también las relaciones entre todos estos elementos van cambiando. Por ejemplo la relación entre el trabajo y el capital se basaba en la esclavitud. La mujer no se podía relacionar con muchos aspectos de la vida social, no podía votar, por citar un aspecto. Vemos que no sólo cambian los componentes sino que también las relaciones entre estos van cambiando.

Vistas las cosas así, todo trabajo y propuesta que apunte a mejorar las relaciones entre las partes del conjunto Argentina, tiene sentido. Pero si es gracias al paso del tiempo que podemos advertir que se ha mejorado, no podemos excluirlo de este estudio “el tiempo”, pues si el pasado nos enseña, el tiempo por venir, futuro que después será pasado, hace evidente su influencia y es para considerar.

Por lo tanto la imagen de futuro del proyecto de país nos mostrará la dirección y ésta se evidenciará en las respuestas a lo urgente que ahora se den. Allí se mostrará la consideración sobre los componentes y sus relaciones, se reconocerá su dinámica, su cambio o su negación. De los avances tangibles que se hagan en el presente para modificar las relaciones que a todas luces ya están mostrando decrepitud, violencia, incomunicación, etc.

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En resumen hay que aclarar hacia dónde vamos como país, para operar en el presente impulsando las mejoras necesarias entre las relaciones de todos los componentes del conjunto y de éste con otros conjuntos fuera de nuestras fronteras. Asumiendo la interdependencia no se puede negar que la mejora de las relaciones entre los componentes será una mejora para todos. Pero así como a nivel individual las relaciones se mejoran desde el acercamiento y la comunicación a nivel general además de esto, tienen que proponerse mecanismos que materialicen estas mejoras. Por ejemplo, que nuestra relación con la justicia sea con el voto y la de ellos con su transparencia.

Con el próximo mandato presidencial se completan treinta y seis años continuos de democracia formal. Por diferentes razones de acumulación de experiencia, de desgastes, de oportunidades, de ciclos y ritmos, etc. es una inmejorable ocasión para intentar un salto cualitativo en nuestras relaciones con la democracia. Momentos que si no se aprovechan pasan…

Creer o aspirar a que las relaciones entre los gremios componentes de una nación sea estática y que no se la pueda cambiar no es aceptable. Por el contrario son dinámicas y cambiantes y las crisis que sobrevienen en estas ocasiones, si bien no se resuelven con idealismos, estos ideales actúan en la dirección o respuesta que desde ellos surgen para el momento actual. Todo esto se parece a la dinámica del equilibrista o equilibrio inestable. La vida de la nación no es algo estático o pasivo y se debe aceptar la permanente dinámica y exigencia de nuevas respuestas, visto así los cambios son estimulantes y si tienen una buena dirección darán crecimiento.

En síntesis: el cambio de los componentes ya nos ha mostrado que no dan la solución, si bien dan diferentes signos a las coyunturas, no cambian el sistema. La interdependencia entre los componentes es indudable, por tanto las relaciones entre estos es un tema muy importante a considerar a la hora de impulsar mejoras que hagan evolucionar las situaciones. Dicha evolución presente estará inspirada siempre en algún tiempo futuro.