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Algo sobre Humanismo I (el gen de la juventud)

domingo, 30 de noviembre de 2014

Parece extraño hablar de “humanista”, “humanismo”, “fenómeno humano”, en un mundo justamente poblado por seres humanos…

Sin embargo es necesario hacer algunas distinciones, para que el comentario anterior, pierda la extrañeza que plantea.

Siguiendo una experiencia humana básica podemos afirmar que, tratar al otro de una buena manera es algo que siempre estuvo en la intimidad de las relaciones humanas, si bien es cierto que hay infinidad de acontecimientos que lo niegan, se advierte yendo al ámbito familiar o más cercano, que es generalizado un mínimo buen trato y tal cosa no surge de una ideología, sino de una sensibilidad, de una manera de sentir al otro, sea como par, hermano, hijo, madre, padre, amiga, amigo, etc.

Ampliando el contexto y trasladando criterios, podemos caracterizar al humanismo, primero como algo que se siente, una sensibilidad, a veces difusa, a veces clara, a veces contradictoria, a veces sumergida por otras emociones y valores…

Esta manera de sentir, esta sensibilidad que como vimos ha estado presente a lo largo de la historia humana, por lo menos en ciertos ámbitos restringidos, también tuvo manifestaciones de una manera más generalizada en distintos momentos y culturas. Es lo que llamamos “momentos humanistas”.

Existen trabajos de investigación que rescatan estos “momentos” y que nos muestran que aunque hoy puedan existir conflictos entre distintas culturas, lo presente conflictivo no es lo esencial de dicha manifestación cultural, sino una traducción actual que en otros tiempos se ha expresado de manera diferente -humanista- y que tal cosa además no implicó abandonar ninguno de sus postulados culturales, por el contrario.

En los últimos años en un contexto de mundialización donde el intercambio y la comunicación entre todas la regiones del planeta comenzó por primera vez a asomar en el horizonte humano, Silo[1] a través de diferentes manifestaciones, hace “consciente” al Humanismo; es decir logra llevar a conceptos universales esa sensibilidad presente en tantos momentos de la historia humana y en tantas culturas.

Alcanza a precisar características mínimas que formula en algunos puntos básicos. Llamó a esta concepción de esa sensibilidad humana consciente de si misma como: “Humanismo Universalista” del que se pueden recordar las siguientes características:

• Ubicación del ser humano como valor y preocupación central,

• Afirmación de la igualdad de todos los seres humanos,

• Reconocimiento de la diversidad personal y cultural,

• Tendencia al desarrollo del conocimiento por encima de lo aceptado como verdad

absoluta,

• Afirmación de la libertad de ideas y creencias,

• Repudio a toda forma de violencia.

Todo esto lejos está de poner la mira en un “pasado ideal”, por el contrario pone el acento en aprender de nuestra historia para proponer en el presente una dirección, en la que puedan converger del mejor modo culturas diferentes, pues cada una de ellas tiene ese antecedente, ese “gen humanista”, en su constitución histórica.

En síntesis, el Humanismo es una sensibilidad que además puede ser consciente de si misma.


[1] www.silo.net

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