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martes, 11 de febrero de 2014

Pensando en las distintas situaciones del mundo natural y social de este momento histórico, donde se escuchan múltiples voces, un sin número de panaceas, violencia generalizada, desastres naturales y de los otros, el avance tecnológico que nos conecta mundialmente con infinidad de información, etc., etc.

En suma, un momento muy complejo y a pesar de que, como humanidad, nunca contamos con tantos “instrumentos”, pareciera que todos estas herramientas, aun no están facilitando, en un sentido profundo la vida de los habitantes de nuestro planeta.

Mientras transitaba en estas divagaciones abrí un libro y caí en estos párrafos que aquí comparto. Creo que esta enseñanza milenaria (2.670 años aprox.), simple y esencial contiene en su interior una clara pauta.

Nos invita a reconocer la independencia de las dos identidades que están presentes en el mundo y en todos, por un lado y por otro, la prioridad de trabajar para hacer retroceder en uno y en el mundo al que uno llegue, la “oscuridad" y ampliar simultáneamente los “dominios de la luz”….

Mas allá de su tono mítico y tal vez lejano, si uno se dispone a su lectura (ojala en voz alta) sentirá tal vez una especie de caricia benéfica en su interior…

VII. MITOS PERSAS.
El clamor de Zarathustra.(1)

Luz y Tiniebla.

Cada uno de los dos espíritus primordiales es independiente en pensamientos, palabras y obras (15). Al comienzo se reunieron para ordenar al mundo destinando la peor vida, el Infierno, para la maldad y el Cielo para el mejor estado mental.(16) Los dos espíritus hicieron cada uno su propio reino formando moradas de error uno y moradas de justicia otro. Ahura Mazad(17) escogió a todos aquellos que le agradaron por su bondad mientras que el Mal Espíritu personificado eligió a los demonios- dioses y a aquellos que ayudaron a mancillar la vida de los mortales.(18) Al librarse la batalla final, que comenzó cuando los Daevas(19) tomaron al Demonio como aliado, la Santa Mente habrá ganado el reino.(20) De los dos primeros espíritus del mundo, el bondadoso dijo al dañino: “¡Ni nuestros pensamientos, ni nuestros mandamientos, ni nuestra inteligencia, ni nuestras creencias, ni nuestras obras, ni nuestra conciencia, ni nuestras almas están de acuerdo en nada!”.(21)

Los ángeles y el Salvador. Fin del mundo, resurrección y juicio.

Pero ahora la Luz de Ormuz (Ahura Mazda) y la Obscuridad del Espíritu de la Mentira (Ahriman) luchan en cada cosa. Por tanto todos los seres tienen su parte buena y su parte impura. Así es deber del santo (en quien predomina la luz), iluminar a los hombres haciendo retroceder la obscuridad. Pero al fin del mundo, la maldad aparentará su triunfo al confundir las mentes. Los buenos serán perseguidos y a ellos se habrá de atribuir todos los defectos que padecen los perversos, simulando éstos la mayor rectitud. Pero será el momento en que Ormuz enviará a su hijo Saoshyant para salvar al mundo.(22) Él estará ayudado por los alados espíritus de la Luz que son los ángeles y los arcángeles, así como lo tenebroso estará auxiliado por las jerarquías de los demonios. Todo quedará alineado para la batalla final y entonces, en cataclismo Universal, Ormuz derrotará a Ahriman. Por imperio de Ormuz surgirá un nuevo mundo puro. Los muertos resucitarán revestidos de un cuerpo glorioso. Los ángeles y los arcángeles tenderán el Puente del Juicio por el que transitarán los justos. (23) Pero el puente espléndido y firme comenzará a cerrarse al paso del réprobo y éste caerá. Las almas de los que murieron en pecado se reunirán con los que sirvieron a los malos gobernantes, con los que hablaron falsedades y con los que mantuvieron una mala conciencia. Todas las almas injustas serán bienvenidas en la Mansión de la Mentira (24) así como las almas de los justos habrán de morar en la Mansión de las Canciones.

Zarathustra anunció la recompensa a los que son aptos para la causa, a los que pueden recibir los dones de la Buena Mente que está en el interior de cada ser humano. (25)

Extraído de:
Obras Completas, Volumen I. Mitos raíces universales. Silo
Fuente: www.silo.net

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