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El fuego de una nueva espiritualidad

lunes, 28 de septiembre de 2026

¿Hacia dónde puede avanzar el campo de las creencias?

Lo que Silo definió como “desestructuración” tiene manifestaciones externas evidentes, visibles cuando los controles sociales comienzan a multiplicarse porque los existentes ya no alcanzan. Es un fenómeno que abarca todos los campos. Sin embargo, la desestructuración describe también lo que ocurre en la conciencia respecto a las creencias, estas cambian porque se agotan, se caen, envejecen.

Este proceso abre la oportunidad de renovar lo que se creía y, poco a poco, dar lugar a nuevas certezas. Es una posibilidad que se da a nivel general gracias a que la desestructuración amplía las opciones en lo que antes era un mundo estático u indiscutible.

Del mismo modo, en este escenario se observa cómo se intenta restaurar viejas creencias, al margen de lo que hoy se conoce. Surgen así ideas monstruosas que, en muchas ocasiones, son instrumentalizadas por monstruos tecnificados.

Frente a esto, existe la posibilidad de elegir hacia dónde avanzar en la renovación de creencias. No se trata de imponer nuevos dogmas, sino de ir en la dirección de hechos, hipótesis e ideas que —gracias al avance de la sociedad y de la ciencia— equilibran lo que se percibe con lo que realmente es. Por ejemplo, la percepción de personas de diverso origen geográfico llevó a algunos a atribuir superioridades o inferioridades de razas. Hoy la ciencia demuestra que toda la humanidad comparte una misma raíz genética común —originada en el continente africano— y que las variaciones en el color de la piel no son más que adaptaciones evolutivas locales a la radiación solar. Por lo tanto, sostener un criterio de superioridad biológica carece de todo fundamento científico o ético.

De este modo, existen múltiples evidencias que impiden que la discriminación racial o religiosa pueda sostenerse como una creencia válida en el presente.

Ahora bien, en este fenómeno de renovación no basta con la sola adopción de teorías e ideas; es necesario el fuego extra que aporta la experiencia, esa que surge en un campo de renovada espiritualidad. Una espiritualidad capaz de ingresar en las capas profundas donde realmente se siente el mundo y se da respuesta a las necesidades más verdaderas del ser humano.

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