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El Umbral del Mito (1) -Otros apuntes para el Manifiesto de los 1000 Grados-

viernes, 3 de abril de 2026

Los ciclos históricos son interpretables, de hecho se habla de esto con diferentes métodos de estudio. Aun considerando estas diferencias hay algunas coincidencias en las características del momento presente. Por nuestra parte consideramos la actualidad, desde este punto de vista, como momento de desilusión, con características prerreligiosas y religiosas. Esta aparente vaguedad de tres diferentes caracterizaciones simultáneas se explica por las transiciones que no son homogéneas y una le va dejando lugar a otra sin desaparecer completamente en la nueva característica.

Importa aquí darle ciertos matices al momento más allá del método en que se crea. Básicamente el mundo antiguo cae en el interior de las personas, lo nuevo no aparece y si lo hace no es suficiente para abrir el futuro, así se comienzan a buscar respuestas de otro tipo, más esenciales, más “reales”. Se intuye que los proyectos de vida anteriores no son posibles, entonces ¿qué hacer? ¿Dónde está el futuro inspirador, abierto, entusiasmante?

Todo este combo, ademas de perturbación, genera una situación mental que se ha calificado como “mítica”, es decir que parece necesario ese nivel de planteo para dar respuesta a esta crisis histórica planetaria. ¿Qué pasaría si, para capturar la verdadera fuerza del mito, tuviéramos que descender hasta la conciencia más primitiva? Esa zona que se abre, por ejemplo, ante la hipnosis del fuego. Quizás no se deba abordar el mito como una construcción racional, cuando lo que necesitamos es insertarlo en esas capas profundas (“viscerales”) donde residen nuestras mayores necesidades y un gran potencial.

La materia es colaborativa con el proceso de la vida, hay que conocer su frecuencia, resonar con ella y también saber que tiene limites de resistencia, pero si estos parámetros están enmarcados su entrega es clara. El fuego es algo especial, la tierra, el agua y el viento estaban ahí, sin embargo el fuego llegó ocasionalmente y fue necesario aprender a conservarlo y más tarde a producirlo. El fuego ayudo al salto de cualidad y así con la tierra, el viento y el agua se hicieron nuevas cosas.

No es casual nuestra relación con el barro y el fuego; ellos son la columna vertebral del progreso material y el contexto donde germinaron los primeros mitos. De hecho, la historia de los pueblos muestra cómo el mito evoluciona a la par del desarrollo de la materia. Pero, ¿y si las capas de la conciencia no fueran compartimentos estancos? ¿y si esa conciencia primitiva, que parece relegada al fondo, no fuera ajena al presente o al futuro? Tal vez el desafío sea integrar las distintas capas para que trabajen en estructura, orientando todo ese caudal energético en una sola dirección, con una amorosa emoción y una clara intención.

Este párrafo de Silo en El Paisaje Interno da que pensar:
“Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.”

Podemos acceder a la historia a través de los textos, pero queda la pregunta fundamental: ¿cómo conectar con esa capa de la conciencia de forma experiencial? Quizás la respuesta no esté en el "cómo", sino en profundizar la conciencia de la necesidad, ese grito interno que es el único capaz de despertar a los guías más profundos.

(1) La idea de Umbral está en que precisamente hay un espacio entre lo que cae y lo que aún no nace. Hay otro umbral que es la puerta de entrada a esa capa más profunda de los Guías más poderosos y por ultimo hay que cruzar un límite, pasando de la "perturbación" mental a la "conciencia de la necesidad".

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