Es allí donde introduce un concepto clave: el divertimento. Para Pascal, el ser humano no soporta estar a solas consigo mismo en silencio porque, en ese instante de quietud, aflora la conciencia de su finitud, su fragilidad y el sinsentido de su vida. Para evitar ese contacto con lo que viene de adentro, busca afanosamente mantenerse ocupado: el juego, la guerra, la ambición, las charlas vanas o la búsqueda de reconocimiento.
Aquí es donde desarrolla el concepto de vanidad como el combustible que estimula y sostiene el "ruido". Se busca que los demás piensen bien de uno y nos validen porque la propia mirada, en soledad, puede resultar perturbadora. El ser humano necesita el ruido del mundo para convencerse de que existe y vale; a veces, incluso, esta vanidad se expresa desde el propio sufrimiento.
Hoy resulta fácil y tentador culpar a las pantallas, los algoritmos o las redes sociales de la incomunicación. Sin embargo, a la luz de Pascal, la pantalla no es la causa, sino el síntoma de un antiguo hábito existencial: eludir el silencio.
El ser humano no huye de sí mismo porque tiene un teléfono en la mano; el teléfono está en su mano porque no encuentra una manera de estar en silencio en la habitación. Antes eran las barajas, la caza, los duelos de honor, los chismes de palacio o la vanidad de los títulos y de quienes servían a los nobles; hoy es el scroll, dotado de una gran eficiencia. El mecanismo es el mismo: poblar la conciencia de ruido externo para no escuchar el murmullo interno.
No se trata de medir si las pantallas son buenas o malas, sino de observar la incapacidad —por temor o por falta de herramientas— de visitar el propio mundo interno. Se busca el like o la afirmación ajena por la misma razón que los contemporáneos de Pascal buscaban estatus: para que la mirada externa confirme la existencia propia y distraiga de la muerte.
Se cree que existe una gran conexión digital con el mundo, pero en realidad prevalece un alejamiento de uno mismo y de los demás. La tecnología no es una prisión nueva: es solo el instrumento más sofisticado que sirve al ser humano para el viejo arte de la fuga.
Sin embargo, cabe preguntarse si esta dificultad no se apoya en un malentendido. Tal vez, cuando nos atrevemos a cruzar la barrera inicial del ruido y del vértigo —impulsados por alguna necesidad, por la invitación de otros o simplemente por el deseo de tomar contacto con nuestro interior—, descubrimos esa profunda certeza que nos recordaba Silo: en la búsqueda de nuestro mundo interno, “…nada malo puede ocurrir…” y “…en algún momento del día o de la noche…”
Anexo
(1) Blaise Pascal (1623–1662) obra póstuma Pensamientos (Pensées)
Párrafos completos
“Finalmente, amigos, yo quiero compartir con todos esta certeza profunda que dice: “lo Sagrado está en nosotros y nada malo puede ocurrir en esta búsqueda profunda de lo Innombrable”. Creo que algo muy bueno ocurrirá cuando los seres humanos encuentren el Sentido tantas veces perdido y tantas veces reencontrado en los recodos de la Historia.”
Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual del Mensaje de Silo, Punta de Vacas. 4 de mayo de 2004
“En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón. Entonces, pide con fuerza por ti y por tus seres más queridos. Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae contradicción; pide porque tu vida tenga unidad. No destines mucho tiempo a esta breve oración, a este breve pedido, porque bastará con que interrumpas un instante lo que va sucediendo en tu vida para que en el contacto con tu interior se despejen tus sentimientos y tus ideas.”
Inauguración de la Sala de Sudamérica, Silo, La Reja. 7 de mayo de 2005
(1) Blaise Pascal (1623–1662) obra póstuma Pensamientos (Pensées)
Párrafos completos
“Finalmente, amigos, yo quiero compartir con todos esta certeza profunda que dice: “lo Sagrado está en nosotros y nada malo puede ocurrir en esta búsqueda profunda de lo Innombrable”. Creo que algo muy bueno ocurrirá cuando los seres humanos encuentren el Sentido tantas veces perdido y tantas veces reencontrado en los recodos de la Historia.”
Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual del Mensaje de Silo, Punta de Vacas. 4 de mayo de 2004
“En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón. Entonces, pide con fuerza por ti y por tus seres más queridos. Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae contradicción; pide porque tu vida tenga unidad. No destines mucho tiempo a esta breve oración, a este breve pedido, porque bastará con que interrumpas un instante lo que va sucediendo en tu vida para que en el contacto con tu interior se despejen tus sentimientos y tus ideas.”
Inauguración de la Sala de Sudamérica, Silo, La Reja. 7 de mayo de 2005






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