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Cuando el tiempo y el espacio se alteran

lunes, 10 de agosto de 2026

En la cotidianeidad, la percepción está "acomodada" por las rutinas, los horarios, las distancias físicas conocidas y la urgencia de la supervivencia o la producción. Pero cuando el escenario exterior pierde su forma o se paraliza, la mirada no tiene más remedio que volverse hacia adentro o reconfigurar su relación con el mundo.

Este extracto de una charla de Silo me resultó sorprendente y me impulsó a profundizar. Sobre todo, a tratar de comprender a qué se refiere cuando afirma: «cuando se alteran los espacios y los tiempos históricos».

“Las Experiencias Guiadas y los Mitos abren un espacio de investigación interesante a quienes quieran profundizar. Los mitos nos presentan dioses y seres que solo tienen existencia en esos espacios internos. Cuando se alteran los espacios y los tiempos históricos, esas capas se rompen y vas a los espacios profundos.”
Tiempo, Espacio y lo Profundo, Recopilación de Charlas y Comentarios de Silo. Andrés K. Lo profundo (Santiago 08-09-02).

Inmediatamente recordé la Experiencia Guiada «La acción salvadora», donde las escenas se presentan con una gran alteración: «entre tanto, sigo sin comprender si amanece o cae la noche…». Luego recordé varias experiencias que presentan modificaciones similares (El niño, La repetición, El festival, El resentimiento).

Buscando ejemplos experimentados, la última Pandemia aparece como una situación compartida por millones de seres humanos. Funcionó como un verdadero quiebre histórico donde se alteró el espacio (los confinamientos) y el registro del tiempo: sin los marcadores habituales, las horas y los días se hicieron elásticos. Al caer las certezas del mundo externo, se resquebrajó la fijeza del paisaje cotidiano y la conciencia quedó expuesta a sus propios contenidos.

No es tarde para analizar esto, ya que, es evidente que algo cambió en la conciencia colectiva. Se abrieron nuevas búsquedas, necesidades y creencias. Por ejemplo, desde Silicon Valley, informáticos que hasta entonces operaban máquinas de ganar dinero advirtieron el alcance de sus herramientas y se dijeron: podemos influir y darle forma al mundo… Por otro lado, la empatía y el rechazo a la guerra desbordaron fronteras geográficas; creció la búsqueda de lo auténtico, lo natural y diversas formas de espiritualidad.

Aunque hayamos recuperado el espacio y el tiempo vulgares, algo de lo anterior se rompió para siempre. Se crearon nuevas condiciones que, como sucede a nivel individual, pueden orientarse hacia la luz de la integración o hacia la oscuridad de la violencia. La dirección que tome ese proceso dependerá, en última instancia, de la orientación de la intención humana: de si respondemos al vacío desde la búsqueda de sentido y unidad, o desde la desorientación y el temor.

Un pedido esencial

jueves, 6 de agosto de 2026

Hay veces en que algo cambia en uno y se abre alguna perspectiva que permite mirar algo como por primera vez. Algo así me sucedió con una frase del cuento «El día del León Alado» de Silo.

Se trata de un canto a viva voz de uno de los personajes del cuento: Ténetor II, que es escuchado por su sucesor cuando entra al espacio virtual puro:

«Oh Padre, trae de lo recóndito las letras sagradas. ¡Acerca aquella fuente en la que siempre pude ver las ramas abiertas del futuro!»

Me pareció uno de los pedidos más esenciales que puede hacer un ser humano, pues da la proporción exacta de nuestra situación en esta vida, más allá de las necesidades coyunturales por las que uno va pasando.

Busqué el significado de «recóndito» y es uno de los sinónimos de «profundo». Las «letras sagradas» que luego aparecerán en el Libro que porta el Jinete abren a significados esenciales. En cuanto a la «fuente», ya se hizo referencia a ella en la carta a David:

«...Sin embargo, más allá de la anécdota, creo que contamos con alguna conexión interna que se puede comunicar y esto es posible porque en todos nosotros está esa fuente insondable de Lo Profundo de la que tenemos que beber sus aguas.» (14 de enero de 2008, Carta de David y Negro)

Finalmente, no se trata de ir a buscar esa fuente, sino de dejar que el Padre o Guía nos la acerque, definiendo así el lugar y la cualidad con la que se realiza el acto.

Asimismo, queda clara la necesidad de Futuro: este no es un trayecto fijo ni un destino lineal, sino un abanico de posibilidades, como ramas que se van abriendo con sus hojas y sus flores, expandiéndose siempre.

De dirigentes a representantes

lunes, 25 de mayo de 2026

Cada momento histórico-social instala en la conciencia de las personas ciertas creencias que se imponen a la percepción, incluso cuando la realidad muestra lo contrario. Lleva su proceso que aquello que se ve configure una nueva creencia. Muchas veces usamos el ejemplo medieval de la creencia de que "nada más pesado que el aire puede volar", afirmada por alguien que, en ese mismo instante, debía esquivar el vuelo rasante de un pájaro.


En la actualidad, parece imponerse la creencia de que los poderosos son invencibles o que la gente común nada puede hacer. Esto ocurre aun cuando se verifica reiteradamente, y en diferentes escalas, que la gente unida consigue logros reales.

Los autoproclamados dirigentes debieran asumir que ya no conducen. El eje de transmisión está roto: ellos giran para un lado y las ruedas de la sociedad siguen otro curso. Se basan en supuestos que la realidad desmiente, pero no logran captarlo. Por ejemplo, en Argentina, el año pasado daban por sentado que el electorado repudiaría con su voto el apoyo de ciertos intereses externos, y quedaron en shock cuando esa intromisión produjo el efecto exactamente inverso. Ese shock demostró que su paisaje mental es viejo: pretenden leer la realidad con un manual de hace veinte años, sin entender que la base social mutó.

Estos cambios en los "códigos" de la base social son dinámicos. Además, se van sumando nuevas generaciones con otros paisajes culturales que las encuestas no logran registrar. No alcanza con medir; hay que bajar a escuchar a los ciudadanos y llenarse del sentir de las personas comunes para captar esos nuevos códigos. Se trata de escuchar para unir y no para dividir, de oír para aglutinar, bajando al llano para mostrar un interés legítimo por la gente. Solo así se puede intentar, realmente, representarlos.

El estallido invisible

lunes, 18 de mayo de 2026

Hoy parece imponerse una tendencia irracional en la política y sus derivados. Las instituciones que se suponían racionales han quedado en manos de irracionales. Esta peligrosa deriva debería producir estallidos psicosociales; es decir, sincronizaciones más o menos masivas que intenten poner freno, reclamen o denuncien lo que claramente afecta a las mayorías.

En este sentido, no se puede prever ni ponderar la importancia del detonante. Puede ser un hecho menor y, sin embargo, concitar una resonancia masiva: una chispa. No entran en este análisis las marchas o concentraciones que responden a una organización previa; nos referimos a manifestaciones espontáneas, más allá de que existan cajas de resonancia que operen sobre el fenómeno pero no lo provoquen.

En este contexto, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Podrá ser que la sincronización esté ocurriendo, pero manifestándose de forma masiva a nivel individual? ¿Y si una gran parte de la población está sintonizada en una misma imagen que no se expresa en la plaza pública? ¿Y si la falta de esperanza y futuro se está viviendo de manera aislada, canalizándose en epidemias de depresión, neurosis, tristeza, aislamiento y suicidio sin nada que concite una expresión externa?

Sin embargo, esa misma sintonía silenciosa y subterránea es también un acumulador de energía. El desafío ético y humano es construir los puentes necesarios para que ese padecimiento aislado se reconozca en el otro, transformando ese sufrimiento en una convergencia constructiva y con sentido.

Creer que no está pasando nada en las multitudes porque no hay una manifestación visible es como creer que las estrellas no están ahí solo porque la noche está nublada.

El arco temporal en tiempos de crisis

lunes, 27 de abril de 2026

Esta es una breve reflexión que cobró forma de “hipótesis” sobre la relación entre memoria, imaginación y la crisis actual. También un rescate de propuestas sobre cómo romper el aparente circuito cerrado de la cotidianidad para abrir, nuevamente, algún tipo de horizonte futuro.
 
Sin memoria, la imaginación pareciera afectarse. El futuro tiene que ver con la imaginación, y esta con recombinaciones y transformaciones de los datos que entrega la memoria. Este elemental esquema es afectado por el presente y las exigencias que este introduzca; así, para quienes cada día tienen que salir a buscar su sustento, la amplitud temporal de memoria e imaginación se estrecha. Por el contrario, para los que tienen resuelto suficientemente el presente, el arco temporal hacia otros y hacia adelante se amplía. Ahora bien, cuando en épocas como esta muchas personas, ante los cambios y su velocidad, pierden confianza en su memoria (*) por la conciencia de su inactualidad, el tema del futuro se oscurece o se cierra.
 
En síntesis, las “condiciones del pensar” —o más sencillamente la reflexión— hoy están muy afectadas; todo empuja para no hacerlo. El futuro se cierra, aunque se trata de una traducción mecánica de una forma mental agotada que, efectivamente, no tiene futuro. Se navega en las tumultuosas aguas del presente con datos en memoria (paisaje de formación) que cada vez más el presente niega; por lo tanto, la imaginación se acorta o queda estéril.
 
Este aparente circuito cerrado no es tal. Por un lado, existe la posibilidad de elegir una dirección vital que no dependa de las vicisitudes cotidianas y que se desarrolle en medio de ellas. Por ejemplo: una dirección que lleve a no aislarse, a buscar la coherencia, a ayudar al medio inmediato, a favorecer a los demás y a la búsqueda de una satisfacción creciente.
 
Además, el hecho de ponerse en situaciones que favorezcan a la “conciencia inspirada” permite que aparezcan señales de mayor profundidad que, obviamente, no provienen de la cotidianidad, aunque sí puedan traducirse en ella.




(*) Nota: Es observable hoy una revitalización de antiguas recetas (médicas, alimenticias, materiales, etc.) que se presentan como una memoria inmune al desgaste del presente -que además se pueden idealizar- ofreciendo una posible estabilidad que la conciencia contemporánea parece haber perdido.


El Umbral del Mito (1) -Otros apuntes para el Manifiesto de los 1000 Grados-

viernes, 3 de abril de 2026

Los ciclos históricos son interpretables, de hecho se habla de esto con diferentes métodos de estudio. Aun considerando estas diferencias hay algunas coincidencias en las características del momento presente. Por nuestra parte consideramos la actualidad, desde este punto de vista, como momento de desilusión, con características prerreligiosas y religiosas. Esta aparente vaguedad de tres diferentes caracterizaciones simultáneas se explica por las transiciones que no son homogéneas y una le va dejando lugar a otra sin desaparecer completamente en la nueva característica.

Importa aquí darle ciertos matices al momento más allá del método en que se crea. Básicamente el mundo antiguo cae en el interior de las personas, lo nuevo no aparece y si lo hace no es suficiente para abrir el futuro, así se comienzan a buscar respuestas de otro tipo, más esenciales, más “reales”. Se intuye que los proyectos de vida anteriores no son posibles, entonces ¿qué hacer? ¿Dónde está el futuro inspirador, abierto, entusiasmante?

Todo este combo, ademas de perturbación, genera una situación mental que se ha calificado como “mítica”, es decir que parece necesario ese nivel de planteo para dar respuesta a esta crisis histórica planetaria. ¿Qué pasaría si, para capturar la verdadera fuerza del mito, tuviéramos que descender hasta la conciencia más primitiva? Esa zona que se abre, por ejemplo, ante la hipnosis del fuego. Quizás no se deba abordar el mito como una construcción racional, cuando lo que necesitamos es insertarlo en esas capas profundas (“viscerales”) donde residen nuestras mayores necesidades y un gran potencial.

La materia es colaborativa con el proceso de la vida, hay que conocer su frecuencia, resonar con ella y también saber que tiene limites de resistencia, pero si estos parámetros están enmarcados su entrega es clara. El fuego es algo especial, la tierra, el agua y el viento estaban ahí, sin embargo el fuego llegó ocasionalmente y fue necesario aprender a conservarlo y más tarde a producirlo. El fuego ayudo al salto de cualidad y así con la tierra, el viento y el agua se hicieron nuevas cosas.

No es casual nuestra relación con el barro y el fuego; ellos son la columna vertebral del progreso material y el contexto donde germinaron los primeros mitos. De hecho, la historia de los pueblos muestra cómo el mito evoluciona a la par del desarrollo de la materia. Pero, ¿y si las capas de la conciencia no fueran compartimentos estancos? ¿y si esa conciencia primitiva, que parece relegada al fondo, no fuera ajena al presente o al futuro? Tal vez el desafío sea integrar las distintas capas para que trabajen en estructura, orientando todo ese caudal energético en una sola dirección, con una amorosa emoción y una clara intención.

Este párrafo de Silo en El Paisaje Interno da que pensar:
“Cuanto más fuertemente se hicieron las llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal. Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo milenario.”

Podemos acceder a la historia a través de los textos, pero queda la pregunta fundamental: ¿cómo conectar con esa capa de la conciencia de forma experiencial? Quizás la respuesta no esté en el "cómo", sino en profundizar la conciencia de la necesidad, ese grito interno que es el único capaz de despertar a los guías más profundos.

(1) La idea de Umbral está en que precisamente hay un espacio entre lo que cae y lo que aún no nace. Hay otro umbral que es la puerta de entrada a esa capa más profunda de los Guías más poderosos y por último hay que cruzar un límite, pasando de la "perturbación" mental a la "conciencia de la necesidad".